El matrimonio Arnolfini, comentario y análisis.

el matrimonio Arnolfini de van Eyck ampliado

Mostramos una ampliación del retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa, con la pareja estereoscópica del cuadro para su visión 3D, y completamos el dormitorio siguiendo las pinceladas de van Eyck según el reflejo del espejo, resumiendo aquí el significado de la obra o profundizando en su desarrollo espacial y temporal con una revisión inusual en la pestaña de Pintura flamenca, que incluirá otra inmersión a 360º.

Se trata de una tabla de roble de 82 x 60 cm. pintada con el incipiente óleo, por uno de los primeros y más destacados primitivos flamencos, fundiendo la tradición gótica internacional con la sensibilidad renacentista.

arte flamenco y significado del matrimonio arnolfini

Pinta la escena con tal solemnidad y tantos elementos simbólicos, que parece representar la propia ceremonia matrimonial, como un acta original en la que Giovanni Arnolfini jura tomar a la dama por esposa, ante los testigos del espejo y sobre este, la firma inscrita: “Johanes de Eyck fuit hic (estuvo aquí), 1434”

Retrato del matrimonio Arnolfini con firma y detalle de espejo rectificado

La pareja está cogida de la mano y sugiere la consumación marital, al posar ante una lujosa y receptiva cama vestida de rojo pasión, bajo el íntimo dosel que los aislará en su lecho carnal, ocultándolos en la alcoba.

retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa apaisado

La obra también podría mostrar a la pareja ya casada que espera procrear o que, pese a sus notables recursos, no lo consigue y practica un ritual con la intención de frenar su infertilidad, pues el marido bendice a su mujer que lo acepta sumisa con la mano en el vientre, pero ni está embarazada, ni tuvo descendencia.

Velázquez ante el matrimonio Arnolfini con postigos

Velázquez tanto admiró este cuadro, colgado desde siglos en el Alcázar madrileño, que le inspiró claramente a sus Meninas, no solo la composición en perspectiva frontal central,

Van Eyck Arnolfini y fugas comparadas

sino además, el espejo del fondo (también con dos personajes), la iluminación lateral (por un par de ventanas con sus postigos abiertos), y hasta un quieto perro fiel y cercano (de compañía y espacio), dejando aparte al espectador, pues en este caso no es observado (salvo por el perro), a diferencia del contacto visual barroco, por el que se participa en la escena y casi podría entrar como invitado.

Grifón belga y mastín español