Las Meninas de Velázquez a 360º

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Pretendiendo explorar el espacio que rodeó a Velázquez cuando pintó su gran obra maestra, se continúa el cuadro hasta completar una panorámica de 360º en cualquier dirección desde el punto de vista del observador que induce el pintor y más cercano al gran espejo apoyado en la pared anterior de su taller.
 
INMERSIÓN II
Las Meninas a 360º, Encuadre óptimo y Controles

Tras observar los controles de la imagen haz clic en en ella para tu inmersión —

Proceso:

El cuadro es un mero pretexto para una investigación personal que comienza a publicarse en 2011 al contemplar el erróneo vaciado de la obra por un premio nacional de fotografía aunque esta investigación sigue su particular desarrollo.

Tríptico de Las Meninas sin personajes

Tras ampliar lateralmente la escena como se ha documentado en el post de 2012,

Las Meninas de Velázquez, continuación

era un reto continuarla hasta completarla, volver a los planos del antiguo Alcázar, restituir con fidelidad otras perspectivas, utilizar como sustento el modelado 3D e incorporar las texturas de la estancia retomando la técnica más valorada del maestro en su etapa final de madurez, el trazo experto ahora más sobrio, puro y fresco tras su último viaje a Italia, pues logra una pintura suelta y a la vez certera, veloz pero segura, y su fugaz mancha llega a la síntesis con esa pincelada abreviada y dividida de cerca que aparenta continua realidad en la distancia, lo que aporta una vibración sensacional que le proyectó al futuro no solo como precursor del impresionismo, sino de forma integral, como una fuente inagotable de inspiración artística.

Pincelada abreviada de Velázquez en las meninas

Con todo ello se crean nuevas imágenes que prolongan los extremos ya ampliados hasta que se logran unir dando la vuelta obteniendo una panorámica horizontal de proyección cilíndrica

Las Meninas de Velázquez, proyección cilíndrica

o pintura circular por completar el horizonte los 360º y que conocemos como panorama desde que la empezó ideando Barker con sus murales en 1787

Robert Barker panorama de Londres y Edimburgo

o incluso intentó el último Monet con sus paneles de ninfeas un siglo después, aunque un tema aparte será la diferente forma en la que hoy se puede visualizar.

Monet en el Museo de l´Orangerie

En tal situación sentiría frenarme y pese a la inherente laboriosidad y gran complejidad, busqué también cerrar el cilindro por abajo y por arriba, intentando alcanzar la perspectiva vertical descendente en picado con su punto inferior nadir y el contrapicado ascendente con su extremo superior cenital.

Las Meninas de Velázquez en picado y contrapicado

Lo que en definitiva se pretendía era conseguir una proyección esférica completa

Las Meninas por la esfera

distorsionando ajustadamente las 2D para cubrir la superficie de la esfera, especialmente en su cara interna

Las Meninas de Velázquez, proyección esférica

y poder así observarla por entero desde su mismo centro en cualquier dirección

Las Meninas en hemisfera anterior y posterior

como hizo el famoso “Street View” de Google a partir de 2007.

Street View de Google

Los pasos seguidos se resumen con un breve tutorial en la pestaña +Meninas para quien le interese por si cunde el ejemplo y alguien o aun mejor un grupo de investigación se anima con otro cuadro.

Velázquez en Las Meninas

Hoy en día hasta los móviles de última generación pueden realizar esta función de captar, guardar y visualizar 360º a voluntad de los usuarios, pero aquí no se aplica a un grupo de fotos o secuencia filmada y ni siquiera a una exposición de cuadros como en el interactivo tour virtual de Rubens, sino que en principio se ciñe a un único cuadro,

Las Meninas de Velázquez enmarcadas

lo que no solo implica reconstruir digitalmente el espacio colindante perdido,

Las Meninas de Velázquez extendidas

sino también duplicar las 2D pasando por 3D hasta alcanzar las 4D pintadas por impresionistas o cubistas al representar el tiempo, y a la vez provocar como ellos, la participación activa aquí “inmersionista” del propio observador.

Monet, serie del Parlamento de Londres, 1902 a 1905

Las Meninas de Picasso, 1957

La restitución del taller velazqueño al menos en su parte visualizada anterior, quedaría incompleta con el frío vacío de su mera arquitectura que poco tiene que ver con el estilo y la pintura del barroco,

Vistas del estudio de Velázquez vacío

por lo que se intenta ambientar el espacio con otros cuadros y personajes relacionados con el autor y su obra pese a cierto anacronismo, pues aunque los cuadros contemplados muy probablemente estaban colgados en el taller,

Las Meninas de Velázquez, ampliación

los personajes laterales añadidos son anteriores al gran cuadro de 1656, pero me permito la licencia de emplearlos simultáneamente para equilibrar la composición e ilustrar el estudio intentando narrar de forma algo más clara la escena pretendida.

Pablo de Valladolid y el bufón Calabazas

Los cuadros visibles por los lados son obras de Juan Bautista Martínez Del Mazo. El de la izquierda puede considerarse de tema cinegético pero sobre todo mitológico al retomar la Eneida de Virgilio. Representa a Eneas descabalgando a Dido al acercarse la tempestad para protegerse en la cueva donde consumarán la unión que generará el conflicto. Se trata de la copia -en el Museo del Prado- de un original perdido de Rubens.

Dido y Eneas, Demócritos y Jardín Palatino

A la derecha nos encontramos con otra copia de Rubens igualmente en el Prado pero ya con su original, el filósofo Demócrito riendo optimista al contemplar el mundo, y en su extremo el jardín palatino también de Mazo.

Todos los personajes añadidos están descontextualizados por su reconversión funcional quedando algo modificados para su mejor adaptación.

El bufón Calabacillas

Al bufón Juan Calabazas del Museo de Cleveland se le giró el pie y enmendó la mano con la que intuye ajustar el gran espejo y no así la otra que sujeta con torpeza el molinillo de papel aludiendo a su inestabilidad y que generó las mayores dudas sobre su atribución a Diego Velázquez, aunque el maestro lo pintó seguro algunos años después y por ello constituye un documento gráfico científico de gran valor pues sin ser enano ni en exceso retrasado, se le pudo diagnosticar la hidrocefalia que motivó su apodo, el estrabismo convergente por bizco y un pie cavo o retraído, pero sobre todo la posible espina bífida con parálisis progresiva atetósica de miembros inferiores, por ello está abajo en el suelo junto al fruto del mote ante el característico pentimenti de una jarra.

(Clic en la imagen para verla mas grande y apreciar el arrepentimiento indicado).

Los otros bufones de Velázquez

Velázquez llegó a pintar varios bufones y enanos pero por encargo real, pues eran criados al servicio y divertimento de la corte, por lo que en ellos no hay pena ni reivindicación, solo la condición humana al natural pero eso sí, con una gran dignidad.

Salvo el joven Calabacillas, el resto de personajes se exponen todos en el Museo del Prado y de ellos ya hay abundante información. Solo mencionar la ligera trasformación indicadora del cómico Pablo de Valladolid (que aparece en el vídeo e inmersión I de la pestaña +Meninas) con su exagerado ademán al abrir la puerta sostenida por el pie y siendo el único empleado con permiso de residencia fuera de palacio, nos anuncia efusivamente que la real pareja está apunto de entrar en el estudio.

El cómico Pablillos

Precisamente los reyes son los que requieren la mayor manipulación para acercarlos a su imagen reflejada en el espejo, pues ambos fueron volteados horizontalmente para ser coherentes con la entrada y dirección de la luz en la escena.

Los reyes Mariana de Austria y Felipe IV

En concreto a la segunda joven esposa y sobrina del rey, Mariana de Austria, se le redujo el guardainfante y pañuelo

Cambios en la reina Mariana de Austria

pero sobre todo precisó un nuevo rostro y peinado, mezclando otros retratos velazqueños de busto como el del Museo Thyssen Bornemisza o el de Bellas Artes de San Fernando.

La reina Mariana de Austria

A Felipe IV se le restituyó la pierna arrepentida (del pentimenti) engrosando ambas y se le cambió enteramente la cabeza sobre un fiel retrato velazqueño de cuerpo entero con su pragmática austeridad y burocrático papel aunque 30 años más joven, pues no quiso ser recordado tan mayor o triste desde el último amplio busto que le hizo el maestro,

Cambios en el rey Felipe IV

solo 3 años antes de que difuso por ello lo esbozara reflejado y por primera vez emparejado, al fondo de las meninas.

Los Reyes de las Meninas

Aunque en primera lectura y en general, el gran cuadro aparenta una simple escena en un instante efímero, su imagen encierra varios enigmas que han dado lugar a muchos estudios e interpretaciones.

Hay varios espejos, unos vistos y otros no pero siempre nos confunden y engañan al crear espacios ilusorios o simples reflejos de luz. Al fondo posiblemente haya 3 espejos, el de los reyes, el de la escalera tras José Nieto y otro oculto más abajo a la derecha que proyecta la estrecha franja luminosa por el suelo al atravesar el vano de la puerta

Rayo de luz en Las Meninas

y que para algunos llega a iluminar una cámara oscura que enfoca la regia imagen en el lienzo vuelto y nos la devuelve descubriendo la mágica reflexión de la pareja real en el espejo. Pero entre la parte central y anterior también pudo haber otros 3 espejos como se explica a continuación, de incluir el colgado en la simétrica pared cercana.

Taller de Las Meninas con 4 espejos

Con el punto de vista elegido se trata de explicar lo que pudo ocurrir delante y por tanto la concepción que tendría el pintor para configurar previamente el espacio de su obra, aportando una primera idea sobre al menos los personajes principales e incluyendo su propio autorretrato,

Composición de Velázquez

dejando para una segunda fase la pose directa con la que alcanzaría sus detalles y completaría la composición.

Personajes en Las Meninas de Velázquez

Sin embargo un cuadro ahora casi inadvertido, la copia de Jordanes por Mazo colgada en el fondo a la derecha -que ya vimos en la entrada anterior del año pasado-, tiene más trascendencia de lo que se ha creído hasta ahora, no solo desde el punto de vista cuantitativo sino también cualitativo.

Júpiter corona a Apolo ante Pan y Midas de Jordaens y copia de Mazo

Como conocemos su verdadera magnitud por las medidas reales en el Museo Nacional del Prado (181 x 225 cm.), estas nos proporcionan un dato objetivo de gran valor -junto a los planos del Alcázar quemado-, para obtener las medidas ajustadas del resto de elementos hasta llegar a la profundidad perspectiva,

Velázquez con Mazo al fondo de las meninas

aunque hay otro dato objetivo importante e incuestionable, Velázquez no pinta dicha copia invertida como demuestra también su original en el Prado, lo que a la vez presupone una imagen directa o no volteada del resto y por ello el maestro se representa diestro como era en realidad,

Velázquez diestro en Las Meninas

pero como para verse tiene forzosamente que reflejarse en un espejo, este lo volteará de lado y por tanto debió haber otro -muy probablemente a 45º como se ilustra en la imagen especular vaciada-, cuya nueva inversión le devuelva su diestra a la vez que al resto del taller representado,

Velázquez en los 3 espejos

intuyendo a Velázquez esbozando en plena faena pictórica esa primera imagen mientras es tapado por el lienzo vuelto

Velázquez pintando con espejos

a diferencia del propio cuadro en el que se pinta muy separado del bastidor -quizás porque el retrato de los reyes podría hacer de pantalla y tapar al de las meninas (suele trabajarse en varios a la vez favoreciendo los retoques y arrepentimientos)-, pues Velázquez no está en realidad pintando sino reflexionando alejadamente y, pese a su humilde presencia en el extremo, hay cierto atrevimiento al dar la espalda y representarse por encima de los reyes del espejo.

Velázquez sin las Meninas

Sea como fuere, creo haber dejado constancia -junto a otros muchos-, de que nada fue tan simple ni sencillo como parece mostrarnos este gran genio español de nuestro siglo dorado.

Ampliando al lado de las Meninas

Tras realizar el fotovaciado previo al vídeo “Detrás de las Meninas”, me propuse hacer algo más original y constructivo investigando lo que habría “Al lado de las Meninas”. Para ello se descifran algunas obras pintadas en el cuadro y se continúa digitalmente, como si Velázquez dispusiera de un lienzo más ancho para incluir el resto que miraba y no llegó a pintar (ver pasos desarrollados en la pestaña +Meninas).

Previamente tuve que resolver los problemas detectados en las mejores imágenes disponibles del cuadro, como el sangrado recortado y una distorsión clara en la del Prado:

o la falta de ortogonalidad del cuadro y su excesiva oscuridad en la imagen de Google:

que precisó cientos de pantallazos con zoom cercano para la alta resolución que pretendía, pese a la gran banda clara que atraviesa horizontalmente el lienzo -incluso el vuelto- desde la primera ventana y por el medio de los dos grandes cuadros pintados al fondo, sobre los que el vídeo comienza mostrando sus obras mitológicas originales ya  reconocidas y una de las copias del yerno de Velázquez -Juan Bautista Martínez del Mazo- que estaban colgadas en el estudio, pues la otra desapareció en el incendio del Alcázar de Madrid que se inició en la nochebuena de 1734 y duró cuatro días, perdiendo -según los inventarios- hasta 537 cuadros de las colecciones reales y, lamentablemente, entre ellos algunos de los mejores artistas como Leonardo da Vinci, Rafael, Miguel Ángel, Tiziano, Correggio, Tintoretto,  El Bosco, Durero, Brueghel, Anibal Carracci, Luca Giordano, El Greco, Rubens, Ribera o del propio Velázquez, como la “Expulsión de los moriscos” con la que ganó el cargo de ujier y pudo entrar en la Corte.

Siguiendo con el vídeo, algo desconocido hasta el momento es que el estrecho cuadro lateral que está sobre los personajes de la derecha, al ser ensanchado y contrastado coincide con otra de las copias que hizo Mazo de Rubens. Se trata de la obra “Mercurio” que el museo del Prado tiene depositada en el museo municipal de Játiva, tras comprobar el correcto encaje de sus medidas catalogadas en el pilar del taller y estudio velazqueño por restitución perspectiva, pues el original de Rubens que está en el Prado es un 40% mayor y sobrepasa dicho pilar, aparte de que hoy sabemos que esa, con otras 62 obras de Rubens y su taller, llegaron de Amberes destinadas a la Torre de la Parada, que era un pabellón de caza en los montes del Pardo -hoy en ruinas- y según el inventario de 1700, llegó a albergar hasta 176 cuadros (algunos de Velázquez como los retratos con atuendo cinegético, los filósofos “Esopo”, “Menipo”, “El dios Marte” o varios bufones y enanos), mientras que en el Alcázar, bajo los aposentos (que incluían 7 ventanas) del Príncipe Baltasar Carlos -donde Diego Velázquez tenía su taller y estudio-, colgaban hasta 40 obras de Juan Bautista Martínez del Mazo, 35 copias y 5 cacerías según los inventarios.

El auténtico trabajo digital empieza completando a Nicolasillo Pertusato, el proporcionado enano de la derecha. Suavemente se desdibuja el marco para recrear la parte vista pero no pintada por Velázquez, partiendo justo desde el límite de la sombra del marco y al bajar -completando la zona oculta inferior- si nos fijamos en una mancha ante la pierna, descubrimos una característica muy particular en casi toda la obra velazqueña, sus llamados “pentimentis” o arrepentimientos, pues como les digo a mis alumnos, “Velázquez dibujaba pintando”, lo que motiva su “pentimenti” más notable al adelantar la pierna de apoyo en el suelo para que le entrara en el cuadro, observando luego que podía quedar mejor sin restarle dinamismo al personaje, decide finalmente retrasarla aunque la mitad le quedara fuera del lienzo, hasta ahora que ha sido “enteramente restaurada”.

Para continuar el lienzo vuelto y su caballete, busqué información sobre el bastidor aunque no consta con ese alto a tenor de lo pintado y restituido, pero pareciendo conservar las marcas y travesaños del original -según Carmen Garrido del Prado-, me centré en cómo sería la altura y forma del cabezal, encontrando una muestra al respecto en otro cuadro de Mazo titulado “La familia del pintor” (en el Kunsthistorisches Museum de Viena) pues aunque diminuto, parece reproducir a su suegro -aunque se duda sea Velázquez o el propio Mazo- en su labor habitual hasta con su típico asiento y zapatillas, viéndolo en pose similar a la de Las Meninas pero por detrás y en especial, sobresaliendo el cabezal de su caballete donde incluso podría colgar un trapo.

Si quería aumentar más el lado derecho, debía averiguar el tipo de contraventanas que debía haber en el Alcázar, pero dado que no se detallaban ni sus planos ni en otros dibujos o vistas ilustradas -por demasiado lejanas-, sirvieron de guía las de otro real sitio de la época, el cercano Palacio del Buen Retiro (que como su nombre indica era la segunda residencia y lugar de recepción o recreo) del que hoy solo queda construido al este, el Salón de Baile como actual Casón (del B.R.) consolidado y ampliado en dos nuevas plantas excavadas para albergar el “Campus Prado” con la Escuela, Biblioteca y el Departamento de Conservación (restaurando hasta hace un par de años la bóveda del “Toisón Giordano”), y al norte, el Salón de Reinos (por los 24 que constituían España y sus escudos pintados entre los lunetos de las ventanas), que hasta 2009 fue sede del Museo del Ejército en recuerdo a las grandes obras militares que allí colgaron (“Las lanzas” o “Rendición de Breda” junto a varios retratos ecuestres de los monarcas), pero al trasladarse al Alcázar de Toledo, pasa al grupo del Museo del Prado que en principio le devolvería su aspecto original (cuadros incluidos), aunque las críticas recibidas ante la separación de la obra velazqueña hacen que en la actualidad se destine a exposiciones temporales. Por los motivos anteriores, la otra obra de apoyo que sirvió de pista fue la “Lección de equitación del Príncipe Baltasar Carlos” (de la colección del Duque de Westminster) que el propio Diego Rodríguez de Silva y Velázquez nos deja con sus protagonistas en el balcón alto y como en un juego de escondite, con ventanas miniatura a encontrar para vencer y restablecer, siendo reintegradas en su nueva posición sobre el paramento en chaflán que también nos recordaba su yerno Bautista Martínez del Mazo.

El remate final con el pilar sobrepuesto venía ya dado por el maestro, aunque agrandado y readaptado para ubicarlo en su justa posición por la restitución perspectiva junto a otra copia de Mazo previsiblemente colgada -aunque también perdida- de Heráclito, pues debía hacer pareja con su Demócrito del Prado, cuyo formato vertical también encaja a la perfección en ese u otro de los pilares, quizás en el primero del fondo, pues los otros cuadros ocultos sobre los tres pilares restantes y los dos pequeños del fondo, aunque no haya datos inventariables suficientes y no se llegan a apreciar ni con la máxima resolución, creo también haberlos descubierto gracias a sus medidas vistas y restituidas.

Profundizar sobre la más genial obra de Velázquez y para algunos del arte, ha sido todo un reto y hasta un honor y enorme placer que sin duda recompensa las múltiples horas invertidas, pues muchas veces las investigaciones no se comparten ni salen a la luz o incluso no llegan a buen término y hoy, honestamente creo al menos haberme acercado, esperando que al verlo o leerlo -de llegar a este final- lo puedas apreciar.

Vaciando el estudio de Velázquez

En este vídeo de 2011 se resume mi ilustración digital del año anterior, viendo como los personajes de las Meninas van desapareciendo consecutivamente y nos llegan a descubrir realmente que hay tras ellos, alguno, como José Nieto Velázquez en la escalera del fondo, pretendiendo un escapismo mágico al girar la hoja oculta de la doble puerta confirmada en perspectiva, como los pilares achaflanados sobre el gran suelo en que se proyectan los juegos de luces y sombras tanto próximos como lejanos.

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